Jason Momoa reveló cómo fue salir de Game of Thrones

La serie de HBO es posiblemente el programa de televisión más exitoso de la última década. Rompió un récord de los Emmy al obtener 32 nominaciones en su última carrera, la mayor cantidad en una sola temporada.

Esta semana, Momoa reveló a InStyle que su breve paso como Khal Drogo no le otorgó la fama y la fortuna que sus compañeros de reparto experimentarían.

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Todo el mundo hablaba de Khal Drogo en 2011, cuando Juego de Tronos estaba en emisión y a punto de convertirse en una de las series más inolvidables de todos los tiempos. Sin embargo, tras el fin del personaje, Jason Momoa se vio en una situación complicada: pese a protagonizar todas las conversaciones nadie quería contratarle.

Así lo ha contado él mismo en una entrevista con la versión estadounidense de la revista InStyle, donde explica que “es todo un reto cuando tienes hijos y estás cubierto de deuda”.

“Quiero decir, nos moríamos de hambre después de Game of Thrones”. Agregó: “No podía conseguir trabajo. Es muy desafiante cuando tienes bebés y estás completamente endeudado”.

Los fanáticos recordarán que su personaje fue asesinado después de casarse con Daenerys (Clarke) en 2011.

Momoa tuvo problemas para cumplir con los pagos de su casa en Topanga Canyon, cerca de Los Ángeles, donde vivía con su esposa Lisa Bonet y sus dos hijos, Lola, 13 y Nakoa-Wolf, 11.

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Su situación financiera solo mejoró unos cinco años después, una vez que fue elegido como Aquaman en una serie de películas basadas en DC Comics.

Lo cierto es que, aunque ahora sea uno de los superhéroes más queridos del panorama audiovisual y Aquaman recaudara más que el resto de películas de la franquicia, su vida no fue nada fácil. Creció en Iowa (Estados Unidos) con su madre, haciendo viajes frecuentes a Hawaii, donde vivía su padre, pero era diferente al resto de niños y se metían mucho con él en el colegio: “Me daban muchas palizas solo por ser un poco diferente, era desagradable. Llevaba Birkenstocks a clase y me llamaban rarito”. No fue hasta los 19 años cuando persiguió el sueño de ser actor, cuando le cogieron en un casting de Los vigilantes de la playa en Hawaii, pero al terminar la serie y mudarse a Los Ángeles para continuar su carrera se dio cuenta de que no sería tan fácil como pensaba y se pasó tres o cuatro años sin conseguir siquiera un agente que le representara.

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